
Crece el número de vendedores que modifican los anuncios para cerrar las operaciones. Una cosa es lo que pides y otra lo que te llega y algo de esta frase que han popularizado las redes sociales es también lo que empieza a detectarse en la actividad de compraventa de vivienda. Una cosa es el precio que los propietarios piden inicialmente por su inmueble y otra cosa es el valor que finalmente acaban ingresando, porque en los últimos meses cada vez más vendedores se ven obligados a rebajar sus expectativas.
El mercado está cambiando de velocidad y los ajustes empiezan a notarse: el volumen de compraventas sigue siendo elevado, pero el ritmo ya no es tan vertiginoso; las transacciones tardan más tiempo en cerrarse, las casas permanecen más tiempo anunciadas, hay más negociación entre comprador y vendedor y esas negociaciones cada vez más acaban en ajustes de precios. Sólo en el primer trimestre, un 14% de los anuncios terminaron rebajando el coste el inmueble, frente al 11% que lo hicieron en el mismo periodo de 2025, según los datos recopilados por Idealista.
De este modo, los registros empiezan a dar muestras de la estabilización a la que se encamina el mercado tras los máximos de 2025 y después de años de fiebre en el sector residencial. La demanda sigue siendo muy superior a la oferta pero está llegando al límite frente unos precios en niveles muy altos que tensionan la capacidad económica de los hogares. Además, el entorno financiero que evoluciona hacia una posible subida de tipos, lo que previsiblemente moderará el acceso al crédito.
Fuente: Periódico 'El Mundo'